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The Latin American and Iberian Journal of Law and Economics

Abstract

When the supply crosses with the acceptance of the contract, it is an optimal situation because the resources available, in theory, have been assigned efficiently and have been allocated to more valuable uses. However, this optimistic situation will not last forever; over time, it almost always affects the economic balance of the contract. The benefit or consideration becomes more valuable in comparison with the other, becoming too costly to comply with the contract, because the cost-benefit ratio was broken. How can the contractual balance be restored? Two paths are considered. On the one hand, judicialization, on the other renegotiation under threat of resolution. The first route is ruled out, almost immediately; the judge does not know the reserve prices of the parties, does not share their ambitions and fears, did not participate in the negotiation, and is often oblivious to the market. On the other hand, renegotiation is preferred as a better solution: the parties created the contract, know their reserve prices well, and will know when the contract will no longer be useful to them. In this way, the law must be structured to encourage the parties to solve their contractual problems, without having to outsource the costs of solving their contractual disputes. In this way, it can be concluded that when the costs of solving a dispute are very high, the solution is not to judicialize the problem. Rather the preference is to legislate to reduce these costs through the allocation of rights and entitlement and to allow the parties to solve their problems through direct dealing.

Resumen

Cuando la oferta se cruza con la aceptación de la misma, resulta el contrato, una situación óptima, porque los recursos que disponen las partes, en teoría, han sido asignados de forma eficiente, han sido destinados a usos más valiosos. Sin embargo, esta situación óptimo paretiana no durará por siempre, el transcurso del tiempo, casi siempre afecta el equilibrio económico del contrato, la prestación o la contraprestación se vuelve más valiosa en comparación con la otra, volviéndose excesivamente oneroso cumplir con el contrato, porque la relación costo beneficio se rompió. ¿Cómo restablecer el equilibrio contractual? Dos caminos se plantean, por un lado la judicialización, por el otro la renegociación bajo la amenaza de resolución. El primer camino queda descartado, casi de inmediato, el juez no conoce los precios de reserva de las partes, no comparte sus ambiciones y miedos, no participó en la negociación y muchas veces es ajeno al mercado.

Por otro lado, la renegociación se plantea como una solución más idónea: las partes crearon el contrato, conocen bien sus precios de reserva, y sabrán cuando el contrato dejará de serles útil. De esta manera, la ley debe estructurarse para incentivar a las partes a solucionar sus problemas contractuales, sin que éstas tengan que externalizar los costos de solucionar sus disputas contractuales. En este orden de ideas, se puede concluir, que cuando los costos de solución de una controversia son muy altos, la solución no es judicializar el problema, sino legislar para reducir estos costos a través de la asignación de derechos y titularidades, para permitir a las partes dar solución a sus problemas a través del trato directo.

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